La Vacuna De Oxford Origina Una Fuerte Respuesta Inmune Y Es Segura

Se ha demostrado que la vacuna contra el coronavirus desarrollada por científicos de la Universidad británica de Oxford es segura, y produce una fuerte respuesta inmune, de acuerdo con los ensayos clínicos de las etapas iniciales del estudio, publicados recientemente en la revista médica británica  The Lancet. 

Los resultados publicados, revelaron que la vacuna desarrollada por la compañía farmacéutica AstraZeneca y la Universidad de Oxford generó respuestas inmunitarias tanto de anticuerpos como de células T, que se espera sean clave para detener la infección.

Según Andrew Pollard, autor principal del estudio de Oxford, «se espera que el sistema inmunitario reconozca el virus, para que la vacuna proteja a las personas durante un período de tiempo prolongado». En este sentido, la vacuna es capaz de «entrenar el sistema inmunológico», según revelaron los hallazgos de las primeras fases del estudio.

Los resultados de este ensayo parten de las pruebas de Fase 2 de Oxford, sin analizar si ¿la vacuna protege realmente contra la infección por coronavirus?, una pregunta que se responderá en los ensayos de Fase 3 que ya han iniciado.

Personalidades en todo el mundo han alentado el rápido avance de la vacuna, pero los expertos advierten que aún se desconoce mucho sobre el virus, y se necesitan más estudios para saber cómo ofrecer a las personas una protección a largo plazo contra el COVID-19 (SARS-CoV-2).

«Se necesita más investigación antes de poder confirmar que la vacuna protege eficazmente contra la infección por COVID-19, y cuánto tiempo durara la protección», dijo Pollard.

Cerca de 1.077 personas entre 18 y 55 años participaron en los ensayos de Fase 2 de Oxford, y aproximadamente la mitad recibieron la vacuna experimental, comprobándose que solo causaba efectos secundarios menores, como fiebre, fatiga y dolores de cabeza.

Del grupo que recibió la vacuna, se observó una respuesta inmunológica más elevada en 10 participantes que recibieron una segunda dosis. Lo que indica, que esta podría ser una buena estrategia de vacunación, indicó Pollard.

Los científicos dicen que, además, se detectó inmunidad en los participantes durante al menos 56 días después de recibir la vacuna, pero que se necesitan más pruebas para determinar cuánto durará la inmunidad después de ese período.

Los ensayos de fase 3 de la vacuna Oxford ya iniciaron en Brasil, Sudáfrica y Gran Bretaña, y cada uno de ellos involucra hasta 30.000 voluntarios que ayudarán a los científicos a comprender si la vacuna realmente funciona, es segura y puede evitar que las personas contraigan coronavirus.

La duración de las pruebas de Fase 3 depende de que tan alta sea la tasa de transmisión en los países de prueba. Los científicos dicen que si la tasa de transmisión es alta, pueden obtener suficientes datos en un par de meses para ver si la vacuna funciona, de lo contrario, si la tasa de transmisión cae, podría tomar hasta seis meses.

Esta vacuna experimental está hecha de una forma debilitada del virus del resfriado común que se ha modificado genéticamente para transportar la proteína de la punta del coronavirus al cuerpo, con lo cual «se cree se desencadenara una respuesta inmune».

AstraZeneca ha firmado acuerdos con muchos países para suministrar su vacuna, una vez que se demuestre que es efectiva y obtiene la aprobación regulatoria. La compañía tiene compromisos de hacer 2 mil millones de dosis, asegurando 400 millones de estas a la Unión Europea, 300 millones a Estados Unidos, y 100 millones a Gran Bretaña .  

El primer ministro británico, Boris Johnson, elogió como positivos los últimos resultados del ensayo, «un gran agradecimiento a nuestros brillantes científicos e investigadores líderes mundiales», dijo.

Países de todo el mundo están en una carrera mundial desarrollando sus propias vacunas experimentales, para lograr detener la pandemia de coronavirus, que ya ha matado a más de 600.000 personas en el mundo.

La Organización Mundial de la Salud cuenta 23 vacunas de pruebas en humanos, incluida la de Oxford, y 140 más en estudios de laboratorio.

Investigadores chinos también publicaron un estudio en The Lancet sobre su propia vacuna experimental, el cual mostró pobres resultados positivos. Sumado a que algunos científicos expresaron preocupación sobre la base de los primeros ensayos de la vacuna experimental, puesto que utiliza un virus inofensivo en su núcleo al que muchas personas ya tienen inmunidad, y podría no funcionar.

Otros «fabricantes de medicamentos», también informaron avances positivos en su vacuna experimental. Ellos son el estadounidense Pfizer y su socio alemán BioNTech.

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