3 Hábitos Alimenticios Que Pueden Causar Hígado Graso

Lo que comemos puede afectar la capacidad de funcionamiento de nuestro hígado, y con el tiempo provocar daños o enfermedades como el hígado graso.

El hígado es un órgano imprescindible que realiza múltiples tareas en el cuerpo, entre ellas, digiere las grasas, recicla las células sanguíneas, almacena energía para su uso posterior y filtra la sangre proveniente del tracto digestivo, lo que protege el cuerpo de una amplia variedad de toxinas peligrosas.

Algunas veces no nos damos cuenta que lo que comemos puede afectar su capacidad para funcionar, y a veces de forma permanente. De hecho, ciertos tipos de alimentos pueden contribuir a la enfermedad hepática, cicatrización o incluso insuficiencia hepática si se comen con mucha frecuencia.

Los siguientes tres hábitos alimenticios pueden afectar el hígado sino controlas el consumo, y uno que puede ayudarlo.

Malos Hábitos Alimenticios Que Causan Hígado Graso

alimentos prohibidos para hígado graso no alcohólico
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1. Una Dieta Alta En Grasas No Saludables, Azúcar Y Proteínas Animales

La enfermedad de hígado graso no alcohólico o EHGNA, se debe al exceso de grasa que se infiltra en el hígado, afectando su capacidad para funcionar. La etapa más temprana llamada hígado graso, es cuando del 5 % al ​​10 % del peso del hígado es grasa, y a menudo no presenta síntomas.

En general, la EHGNA es más común en personas con sobrepeso, obesas o con diabetes tipo 2, y los casos se han incrementado a la par de la epidemia de la obesidad.

La EHGNA es la causa más común de enfermedad hepática crónica en los Estados Unidos, según PhD Kristen Roberts, profesor clínico de medicina interna en el Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio en Columbus, Ohio.

Un estudio encontró que las personas con sobrepeso que consumen gran cantidad de proteínas animales tienen un mayor riesgo de tener hígado graso que las que no lo hacen. De igual manera, una dieta rica en grasas no saludables puede llevar a tener EHGNA.

Por lo tanto, la ingesta de alimentos con alto contenido de grasas trans y grasas saturadas, como las papas fritas y otros productos envasados, puede ser un factor de riesgo. Pero no todas las grasas son dañinas para el hígado.

El logro de la pérdida de peso con una dieta baja en calorías, en comparación con una dieta baja en grasas aún está en debate, pero el consumo excesivo de calorías que lleva al sobrepeso u obesidad aumenta el riesgo de desarrollar una enfermedad hepática.

El vínculo entre la enfermedad hepática y alimentos específicos no se conoce bien, pero la investigación sugiere que las comidas rápidas, las bebidas azucaradas cargadas de fructosa, falta de vitamina E, vitamina D y grasas saludables, son factores determinantes.

La investigación sugiere que la resistencia a la insulina y un aumento en los ácidos grasos (una dieta cargada de grasa y azúcar) contribuyen a la inflamación y la cicatrización irreversible del hígado.

Para cualquier persona que tenga sobrepeso u obesidad, su objetivo principal debe ser reducir el peso corporal.

La clave para prevenir y revertir los problemas del hígado es enseñar a las personas a comer grasas buenas (como nueces, pescado y aceite de oliva), frutas, vegetales y carbohidratos saludables en proporciones adecuadas.

Es importante tener en cuenta la ingesta total de calorías.

2. Beber Mucho Alcohol En Poco Tiempo

Este es el hábito más evidente y conocido que puede dañar el hígado.

etapas de la enfermedad del hígado graso no alcohólico
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Por lo general, el hígado procesa una bebida normal de 10 a 15 gramos de alcohol en una hora. Pero si consumes más que esa cantidad y lo haces frecuentemente, con el tiempo, su hígado corre el riesgo de desarrollar depósitos de grasa, de manera similar a la EHGNA.

La enfermedad del hígado graso alcohólico, ocurre cuando la grasa que no se puede metabolizar, se almacena en las células del hígado. Esto comúnmente no causa síntomas; y solo puede detectarse a través de un examen médico, análisis de sangre o biopsia.

El consumo de alcohol puede acelerar la progresión de la enfermedad hepática preexistente porque aumenta la acumulación de ácidos grasos en el hígado.

Dependiendo del tipo y la gravedad de la enfermedad, su médico puede recomendar un consumo moderado.

Seguir las pautas dietéticas de un máximo de dos bebidas por día para los hombres y una bebida por día para las mujeres, debe ser una buena regla general.

Sin embargo, si ya hay daño hepático relacionado con el consumo de alcohol, se recomienda dejar de beber por completo.

Nuestro hígado se encarga de metabolizar el alcohol, así que si hay daño hepático y continúas bebiendo, es como desencadenar un efecto de bola de nieve. El hígado no metabolizará el alcohol por la eficacia del daño, y el consumo crónico de alcohol puede provocar aún más daño hepático.

Si el consumo excesivo de alcohol continúa, la enfermedad del hígado graso puede progresar a hepatitis alcohólica, que se caracteriza por inflamación y cicatrización leve.

Y si continúa bebiendo, puede desarrollar cirrosis alcohólica, una cicatrización irreversible del tejido del hígado.

De acuerdo con la American Liver Foundation, las personas que beben mucho tienen enfermedad alcohólica del hígado graso; y la mayoría que toman más de 6 bebidas al día la tendrán. Aproximadamente el 35 % tiene hepatitis alcohólica y entre el 10 y 20 % tiene cirrosis.

Sin embargo, es posible revertir la enfermedad del hígado graso alcohólico si deja de consumir alcohol antes de que el daño esté demasiado avanzado.

3. Alimentos Con Mucha Sal

Los expertos recomiendan consumir entre 2,000 y 2,400 miligramos de sal por día. Sin embargo, lo más probable es que consumas mucho más que eso.

La dieta occidental, especialmente las comidas rápidas y alimentos envasados usan sal como conservante, lo que lleva a muchas personas a consumir demasiado sodio, entre 5,000 y 6,000 miligramos y muchas veces más.

Para las personas con problemas hepáticos preexistentes, consumir demasiado sodio puede causar retención de líquido e inflamación en el abdomen, lo que puede sobrecargar el hígado.

Comprometerse a seguir una dieta baja en sodio puede ser difícil, pero para los pacientes con cicatrización del hígado o cirrosis, es esencial.

Una dieta baja en sodio puede prevenir varias complicaciones debido a la acumulación de líquido en el cuerpo.

Beneficios De Beber Café Para El Hígado Graso

alimentos para limpiar el hígado graso

Los amantes del café se regocijan, además que es un hábito del día beneficioso para la salud del hígado.

En una revisión de 2014, los investigadores encontraron que las personas con riesgo de problemas hepáticos que bebían café, tenían menos probabilidades de tener enzimas hepáticas elevadas, una señal de daño hepático en los no bebedores.

Además, el consumo de café se relacionó con una mejor respuesta al tratamiento en personas con hepatitis C, un menor riesgo de cáncer de hígado y una progresión más lenta de la cirrosis.

Por tanto, en pacientes con enfermedad hepática crónica, se debe alentar el consumo diario de café, según lo demuestra la investigación.

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